martes, 26 de julio de 2011

Crisis y oportunidad: y si discutimos el producto pesca de la Patagonia norte?

 Para los navegantes pesqueros: uno de los efectos que ha tenido la erupción del cordón Caulle sobre la región ha sido el impacto negativo sobre la actividad turística y, por ende, sobre el ingreso de dinero a la región, la creación o sostenimiento de puestos de trabajo, en fin, lo que mueve la rueda... El impacto mayor es sobre la temporada invernal, en la que si además la nieve se hace esquiva, tenemos un grave problema. Pero también hay que echar el ojo sobre lo que pasará durante el resto del año y en la próxima temporada estival, en la que la pesca deportiva y recreacional es un motor importante que atrae turistas que pescan y pescadores que hacen turismo. 
Y como hay inquietud respecto del efecto de la caída de cenizas sobre la ictiofauna silvestre que es la que sostiene la pesquería, en el ámbito de la Mesa Directiva de Pesca Zona Andina, se comenzó a trabajar intensamente sobre el tema. Aquí abajo colgamos el texto que sería una suerte de idea de trabajo inicial sobre la que armar una hoja de ruta. La preocupación de los distintos sectores ligados a la pesca (guías, pescadores, clubes, gremios proveedores de insumos y servicios) hace que sea necesario juntarse a trabajar. Recordamos que la actividad pesquera deportiva es una actividad muy compleja desde el punto de vista de su organización, administración y manejo, que requiere enfoques multidisciplinarios. Esta es la oportunidad para discutir el tema en la cuenca del Nahuel Huapi...  Y dice:
La erupción del volcán Puyehue – cordón Caulle. Algunas consideraciones respecto de la administración y manejo de la pesca deportiva - recreacional y recomendaciones para la Temporada de Pesca 2011-2012.
La incertidumbre que existe sobre los efectos de la erupción del Cordón Caulle sobre la ictiofauna, en especial aquella que es objeto de explotación pesquera, ha generado preocupación entre operadores turísticos y pescadores, ya que podría darse una disminución de la calidad de la pesca recreacional de salmónidos en la zona afectada, tanto en la abundancia de las poblaciones como en el tamaños de los ejemplares. Mientras que los pescadores se centran en dichas disminuciones en términos de las posibilidades de recreación, los operadores turísticos y agencias de gobierno se centran en la probable disminución del movimiento económico que la actividad genera a nivel local y regional. La pesca recreacional ha presentado históricamente un impacto favorable en las economías locales y regionales, como lo han demostrado varios autores en sus trabajos  (Urzua Vergara, 1992, Urbansky y Sanguinetti, 1996, Vigliano y Grossman, 1997, Vigliano y Alonso 2000, 2007). 
La primera tarea para todos los involucrados es tranquilizarse. Esto es fundamental para evitar la toma de decisiones que luego pueden ser más negativas que la propia caída de cenizas.


Es preciso dejar constancia que están trabajando en los distintos aspectos que toca la crisis, profesionales, técnicos y científicos de casi todos los organismos oficiales relacionados con el tema en la región: la Delegación Técnica Regional Patagonia de la Administración de Parques Nacionales, el Parque Nacional Nahuel Huapi, la Dirección de Pesca de Río Negro, la Dirección General de Biología Acuática de Neuquén, el Centro de Ecología Aplicada de esa provincia, la Autoridad Interjurisdiccional de las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, tres grupos de investigación del Centro Regional Universitario Bariloche, la Mesa de Pesca andina, más otros profesionales asociados a la temática, como los guías de pesca. Es decir que se están estudiando en tiempo real los cambios producidos en el ambiente y los distintos impactos sobre las diferentes comunidades.  

 Esto es imprescindible para conocer los verdaderos efectos y sus posibles acciones de mitigación. Se está comenzando a trabajar en lagos, ríos y arroyos, a nivel de calidad de agua, estudios del plancton, distribución y abundancia de peces en comparación con años anteriores,; se están recorriendo los distintos ambientes con protocolos de observación para monitorear los cambios en el hábitat o en el comportamiento de los peces. Además, se han presentado al Programa de Emergencia Volcánica (PROEVO) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación tres proyectos solicitando financiación para estos estudios, y se ha incluido la temática entre los objetivos de trabajo del convenio firmado entre el Centro Regional Universitario Bariloche, y la Legislatura de la provincia de Neuquén. Son casi cien personas, pertenecientes a varias jurisdicciones y organismos nacionales y provinciales, trabajando sobre distintos aspectos del tema. 

El punto siguiente es saber qué pasará con la pesca (y su administración) en el futuro a corto,  mediano y largo plazo, y qué podemos hacer al respecto como científicos, técnicos, administradores, profesionales asociados, “gremios” relacionados (proveedores de hotelería, insumos, etc.) y usuarios. Como se verá en la semblanza que se menciona más adelante en este documento, la situación es por demás compleja pero de ninguna manera irreversiblemente grave y no debe ser paralizante respecto de las acciones a desarrollar y las decisiones a tomar.

Resumiendo los posibles efectos que habría sobre la ictiofauna, podemos remarcar como importantes:
·         Mortalidad o posible mortalidad en los estadios tempranos de vida de los peces, tanto de los salmónidos como de los que serán sus presas. La magnitud de estas mortalidades no puede ser cuantificada fácilmente y además no todos los lagos y ríos sufrieron el mismo impacto. Por otro lado, la disminución en la abundancia de esta temporada de desove se notará dentro de varios años, cuando los peces nacidos hoy “entren” en la pesquería. La disminución en las abundancias puede mitigarse a través de siembras de peces o el mayor cuidado en la protección de sitios de desove y cría, de manera que no sería un problema insoluble.
·         Mortalidad de peces adultos, dados por el efecto propio de las cenizas. Se han reportado apariciones de peces muertos en diferentes cuerpos de agua, pero su número no es alarmante.
·         Disminución en el estado de bienestar de los peces, dada por la reducción de alimento producido por la caída de ceniza. Este es un aspecto importante, por cuanto de la recuperación de un buen estado físico dependerá que los peces estén activos durante la temporada de pesca y tenga éxito la siguiente temporada reproductiva. Aquí solo resta esperar que el ecosistema se “reacomode” y los peces accedan a la nueva oferta alimentaria.
·         Pérdida de ambientes aptos para el desove y cría de salmónidos. Además de la reducción en la abundancia mencionada en el primer punto, los peces adultos podrían llegar a retener los desoves si no encuentran lechos adecuados, lo que redundaría negativamente en su estado de bienestar general. Para los próximos años, la revisión y recuperación de estos ambientes será importante y una tarea perfectamente posible, que complementará siembras y otras intervenciones. Además, los ambientes más impactados por la caída de cenizas son los situados al noroeste del sistema Nahuel Huapi, por lo que los peces que busquen arroyos o ríos apropiados, pueden recurrir a cursos de agua alternativos que hayan mantenido sus lechos de desove limpios y “operativos”. Es apropiado tener presente que el aporte de cenizas no parece producir cambios químicos contaminantes en el agua, por lo tanto el efecto es principalmente físico, y la propia dinámica de los sistemas tiene de reconstruir la topografía original, principalmente por la misma fuerza del agua que circula. Por lo tanto es esperable que los lechos se reconstruyan en relativamente poco tiempo.

Como se ve, no hay que tener miedo, sino tener cuidado. Ante la iniciativa de EMPROTUR y el “comité de crisis” conformado en el seno de la Mesa de Pesca zona Andina, con la intención de discutir cursos de acción para la próxima temporada de pesca, se puede concluir que:
·         Los efectos de la caída de ceniza sobre los ecosistemas acuáticos en particular se están evaluando. En teoría, dichos ambientes sufrirán impactos de magnitud variable, pero en ningún modo irreversibles y de extrema gravedad.
·         Los efectos sobre los salmónidos en particular no se verán a corto plazo. Es el caso de mortalidades de estadios tempranos de vida, lo que da tiempo para estudiar el tema y hacer propuestas de modificaciones en la reglamentación vigente o efectuar acciones de mitigación.
·         Será importante monitorear el estado de la ictiofauna en el corto y mediano plazo, sobre todo en cuanto a su estado de bienestar y evolución de su comportamiento reproductivo, dado que este es el otro probable efecto negativo observable.
·         Dado que el volcán puede seguir activo, no hay que dejar de evaluar el estado de los cuerpos de agua y poblaciones de peces, con las recorridas que ya efectúan los guías de pesca y recurriendo a la colaboración de los pescadores, mediante un esquema estandarizado de chequeo.
·         El desconocimiento de los efectos de la caída de cenizas sobre las poblaciones ícticas en explotación pesquera dificulta la generación de propuestas de acciones efectivas o de cambios debidamente fundamentados en la reglamentación vigente. Se recomienda entonces no avanzar en ese sentido, generando en cambio material de divulgación para entregar a los pescadores explicando el fenómeno y con recomendaciones para minimizar el stress en los peces durante la práctica de la pesca.

Por: Marcelo Alonso
Grupo de Evaluación y Manejo de Recursos Icticos. Centro Regional Universitario Bariloche, Universidad Nacional del Comahue.