jueves, 13 de diciembre de 2012

Capital social y desarrollo acuícola: parece que no todo es plata...

Y ésta me gustó especialmente... es el editorial de Panorama Acuícola de noviembre. Seguramente no es nueva la idea y seguramente muchos ya lo saben y coinciden con el análisis, pero vale la pena subirlo acá porque debe socializarse y meditarse. Si se sabe cuál es el problema, es más fácil comenzar a resolverlo. Remarco algunos conceptos y retoco un tanto la redacción... Está bueno navegar un poco por este tema del capital social, no solo en el sentido que le da el Banco Mundial, que este artículo menciona más abajo, sino desde la óptica de otros economistas y pensadores. Esta cuestión de la asociatividad entre los productores en la región del Comahue ya había surgido en un estudio hecho por el CEPYME Neuquèn y que posteamos hace tiempo.


Editorial

Capital Social

08 de noviembre de 2012
El Capital Social se basa en la medida de la sociabilidad de un conjunto humano, y aquellos aspectos que permiten que prospere la colaboración y el uso individual de las oportunidades que se generan de esta colaboración.
¿Por qué la industria acuícola en Latinoamérica no termina de alcanzar ese dinamismo que la lleve a un tamaño en el que se produzcan millones de toneladas que demandarán los mercados en los próximos diez o veinte años?
Le pregunté a un consultor de la industria: - Si consideramos que se tienen suficientes recursos naturales, tecnologías de producción probadas en algunos casos y mano de obra disponible en todos los niveles, ¿es sólo una cuestión de dinero? Porque dinero lo hay - le comenté, - no está destinado hacia este fin, hace falta voluntad política, pero dinero en Latinoamérica para este desarrollo sí lo hay - terminé.
- No - fue su respuesta tajante– no es sólo cuestión de dinero, lo que no hay es “Capital Social”– me dijo.
Considerado como la variante que mide la colaboración entre los diferentes grupos de un colectivo humano (llámese en este caso“productores acuícolas”) y el uso individual de las oportunidades que surgen a partir de esta colaboración (que se basa en tres fuentes principales: la confianza,la reciprocidad y la acción social con arreglo a normas compartidas), en efecto, el Capital Social es lo que hace falta en Latinoamérica para un desarrollo acuícola como el planteado con anterioridad.
El Capital Social se basa en la medida de la sociabilidad de un conjunto humano y aquellos aspectos que permiten que prospere la colaboración y el uso individual de las oportunidades que se generan de esta colaboración. Su forma de medición ha variado durante los años y últimamente el Banco Mundial ha estado utilizando para su estimación por país los siguientes conceptos: el grado de confianza en el gobierno, los índices de intención de voto, el índice de participación en organizaciones cívicas y el número de horas de voluntariado.
En efecto, para el desarrollo acuícola de Latinoamérica el factor determinante será sin duda el bajo valor de Capital Social que se tiene, el cual representa la posibilidad de que los productores acuícolas actuales y los que se incorporarán en el futuro, puedan resolver diferencias entre sí, se pongan de acuerdo, confíen unos en los otros, y sean capaces de utilizar debidamente todos los demás recursos disponibles para propiciar este desarrollo. No cabe la menor duda, el problema no es de dinero.