jueves, 23 de enero de 2014

La acuicultura en China: alguna lección para Latinoamérica??

Y ya que venimos con  Panorama Acuícola, tomo su editorial para socializar... No queremos ser China, solo habría que tomar de su experiencia lo que han hecho bien, por ejemplo el desarrollo de planes estratégicos y el apoyo estatal (que no hay que ser un país comunista para que haya desarrollo y planificación estatal, caramba...!!!).
Aquí en Argentina tenemos, cómo no, un capítulo acuícola en el Plan Estratégico  Agroalimentario PEA2, suponga usted que está activo y operativo. Valdría la pena echarle una ojeada y ver qué se hace de lo que se supone que hay que hacer... Agenda de nuevo...


Editorial

La acuicultura de China

01 de diciembre de 2013
China pasó de producir 1.2 millones de t de productos acuícolas en 1978 a más de 38.2 millones de t en 2010, 37 millones de t adicionales en 32 años.
El crecimiento más espectacular se presentó en los últimos 13 años, pues incrementó su producción de 15 millones de t en el año 2000 a 40 millones de t que se espera se produzcan en 2013, casi 2 millones de t promedio por año.
Cuando hablamos de la producción acuícola de China, unos cuantos millones de t más en este dato, otros cuantos millones de t menos en otro, y ajustamos los datos estadísticos disponibles para hacer un balance coherente del crecimiento posible de la producción, nos olvidamos de que en los países latinoamericanos (exceptuando a Chile), apenas si hablamos de unas cuantas miles de t por aquí y otras tantas por allá, tratando de sumar hasta la última tonelada posible para obtener datos alentadores que nos muestren un crecimiento explosivo, que nos lleve a despertar el interés de inversionistas y gobiernos en el afán de consolidar el crecimiento y expansión de esta industria alimenticia.
Sin embargo, la verdad es que da pena ver la precaria producción acuícola de Latinoamérica con todo y las declaraciones triunfalistas de algunos políticos, que buscan escaparates más que resultados, en comparación con las producciones de China y de los países del sudeste Asiático. Rayan en la ridiculez las diferencias en los números totales de producción acuícola en cada región. Y parecen inalcanzables las estadísticas de estos países asiáticos, en por lo menos los siguientes 100 años, al ritmo anual de crecimiento de la producción acuícola en los países latinoamericanos.
La diferencia estriba en la gestión, establecimiento y conducción de las políticas públicas que fomenten y faciliten este crecimiento. Mientras que los gobiernos de estos países asiáticos han proclamado planes estratégicos definidos para el desarrollo acuícola con objetivos y metas a diez años, en los países latinoamericanos no se ha terminado por entender qué significa realmente la acuacultura, y si es acuacultura o acuicultura.
En una conferencia reciente, escuché a un productor ecuatoriano de tilapia mencionar que su empresa pasó de producir 2 mil t en el año 2002 a 11 mil t en 2012; son exactamente 9 mil t adicionales en 10 años, 900 t más promedio por año, mientras que hace un momento hablábamos de algunos ajustes de la producción de China de 1.5 a 2 millones de t por año de crecimiento en los últimos 13 años. El productor ecuatoriano es uno de los más importantes de su país, con un patrimonio importante invertido en la industria acuícola y posiblemente la segunda o tercera generación familiar a cargo de la empresa.
Mientras se deje la inversión y el crecimiento de la acuicultura de los países latinoamericanos en manos de unos cuantos valientes y patriotas inversionistas privados y a su capacidad de éxito y condición financiera, la importación de pescados y mariscos del sudeste asiático a esta región seguirá en continuo crecimiento, generando empleos rurales en China y Vietnam, entre otros, mientras que la población rural latinoamericana continuará padeciendo el subdesarrollo, la marginación y el hambre.