jueves, 26 de junio de 2014

La garantía del éxito del extensionismo acuícola: no todo es plata y/o voluntad...

Tomada de Panorama Acuicola, una breve nota sobre el extensionismo acuícola. Aún cuando nuestras áreas rurales no tienen una actividad acuícola difundida y que solo en algunas regiones y provincias hay pequeños y medianos campesinos y productores rurales que podrían ser activos interesados en la piscicultura (oh, el latifundio, base de nuestro desarrollo productivo rural...), es interesante para nosotros, aquí en Argentina. Creo yo que, al menos en el NEA, la potencialidad de desarrollo de la actividad dependerá de que muchos productores  (que cultivan o crían otras cosas) aprehendan el espíritu de la cuestión y no solo aprendan técnicas de cultivo de peces. Hay colegas trabajando allí de manera firme y consistente, faltará ver si los programas estatales pueden sostener lo que dice la nota: consecuencia en el tiempo, organicidad y recursos económicos, materiales y humanos para el trabajo a largo plazo. La nota menciona la vieja, vieja discusión que dimos aquí en el CRUB, cuando corrían los años ochenta: extensionismo o transferencia de tecnologías?
El resaltado en la nota es por cuenta de este bloguero...


Extensionismo Acuícola: Viejas armas para nuevos desafíos.

01 de junio de 2014
Los sistemas de extensión han sido un elemento fundamental en el desarrollo de los sistemas agropecuarios mundiales desde hace mucho tiempo.
Por: Alejandro Flores Nava
La llamada “Revolución Verde” de la década de 1960, que resultó en nuevas variedades, nuevas tecnologías y con ello nuevas formas de cultivar, trajo consigo la necesidad de transmitir e incorporar estas prácticas en los sistemas agrícolas tradicionales de muchas regiones y con ello, el auge de los sistemas de extensión agrícola adoptados por prácticamente todos los países de América Latina y el Caribe.
La acuicultura no ha sido la excepción, guardando las debidas proporciones. La introducción de especies acuícolas y técnicas de cultivo, principalmente de Asia, como parte de los programas de diversificación de la economía rural en los países de la región a partir de la década de 1970, instituyó los sistemas de extensión acuícola en muchos países, emulando a la agricultura. Si bien éstos fueron instrumentales para instalar la acuicultura en los sistemas agropecuarios tradicionales de miles de familias rurales, su efectividad ha sido muy asimétrica y en la mayoría de los países perdieron fuerza y presencia, aun cuando es evidente que la inserción de nuevos productores de recursos limitados es creciente en la acuicultura regional y por lo tanto el extensionismo acuícola sigue siendo una necesidad vigente.
Recientemente, en 2013, la FAO realizó un diagnóstico de los programas de extensión acuícola en países de América Latina y el Caribe, identificando tanto factores comunes de fracaso o poca efectividad de los sistemas de extensión como factores que están presentes en los casos de éxito.
Algunos denominadores comunes de los programas de extensión que han sido poco eficaces incluyen: diseño de los programas sin la participación de los beneficiarios, lo que impide comprender sus propias formas de organización y la cultura local; perfil profesional exclusivamente técnico del extensionista, sin conocimientos sobre aspectos relacionados con la sociología de la comunidad; capacitación orientada exclusivamente a temas biológicos y tecnológicos, sin abordar aspectos de organización, administración y mercado; el único enfoque empleado en la extensión ha sido el de asistencia técnica, sin incorporar el de auto-gestión, lo que genera que al retirarse la intervención, la mayoría de los programas colapsen; se diseñan de forma aislada, sin una visión de desarrollo rural integral y presupuesto insuficiente para dar la cobertura geográfica y frecuencia de acompañamiento requeridas y con las herramientas tecnológicas apropiadas.
En contraste, los programas exitosos, si bien detectados en lugares muy disímiles, comparten los siguientes elementos al margen de la cantidad de recursos de que disponen para cumplir sus objetivos: mantienen prioridad vigente reflejada en una institucionalidad, presupuesto y marco legal específicos para la acuicultura; han sido diseñados y son implementados con la participación directa de los productores beneficiarios; tienen cobertura universal para los acuicultores de recursos limitados y para los de la micro y pequeña empresa; se orientan a la construcción de capacidades tecnológicas, organizativas, de administración y economías de escala que les faciliten procesos de desarrollo local; han sido diseñados con una visión multi-sectorial, no sólo centrados en la acuicultura, sino en los sistemas productivos presentes en la comunidad, y se actualizan adaptando las nuevas tecnologías al servicio de los procesos de extensión.
Ejemplos concretos de éxito del extensionismo acuícola incluyen al estado de Santa Catarina, Brasil, el cual ha invertido a partir de 1989 de forma incremental en la extensión acuícola, con la participación directa de los productores en su programa; con ello su producción se ha incrementado en más de 900%.
Otro ejemplo reciente es Paraguay, que cuenta con una de las coberturas geográficas de extensión agrícola más amplias de América Latina, y cuyo gobierno decidió capacitar a sus extensionistas agrícolas en tecnologías acuícolas a partir de 2012, lo que ha contribuido como parte de su Plan Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible, a duplicar su producción acuícola nacional.

El Dr. Alejandro Flores Nava es Oficial Principal de Pesca y Acuacultura de la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) para América Latina y el Caribe. Actualmente se encuentra en Santiago de Chile.


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