lunes, 4 de enero de 2016

Pesca, acuicultura y crecimiento azul: ordenando la explotación y cultivo de recursos marinos.

Iniciando el trabajo del año 2016, y mientras aparecen las ansiadas novedades de Argentina en temas acuícolas (que de las otras hay hartas), vamos compartiendo noticias interesantes de otras partes del planeta. Esta es una entrevista al Sr. Arnie Mathiesen, funcionario de FAO en temas de pesca y acuicultura, que aunque basa la charla en temas pesqueros, y trae a colación el concepto de crecimiento azul, cuya entrada pego a continuación de la entrevista. Ambas notas son de Aquahoy de enero.
El pescado se esta volviendo más frecuente en el menú de las naciones en desarrollo y desarrolladas, incrementando de esta forma el desafío de alimentar a nueve mil millones de personas en el año 2050.
En una entrevista publicada en el medio The Guardian, Arnie Mathiesen, director-general adjunto del Departamento de Pesca y Acuicultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), resalta el crecimiento de la acuicultura y resalta la importancia de una gestión adecuada del sector pesquero en todo el mundo.
Para aprovechar todo el potencial de los océanos, los países necesitan implementar enfoques de gestión sostenible como el FAO Blue Growth.

Los océanos, mares y aguas interiores, casi tres cuartas partes de la superficie del mundo, proveen 17% de las proteínas de origen animal, y dan sustento a más del 12% de la población mundial. Desde los años 1960, el consumo de pescado virtualmente se ha duplicado, y en la actualidad cerca de tres mil millones de personas reciben el 20% de su ingesta diaria de proteína de origen animal del pescado, según el “The State of World Fisheries and Aquaculture” de FAO.
Es la rápida expansión de la acuicultura la que esta impulsando el crecimiento en la producción pesquera mundial.
No hay duda de que la piscicultura es una enorme promesa para responder a la creciente demanda por alimento. Suministrando la mitad de todo el pescado que se consume en el mundo, la expansión de la acuicultura puede ayudar a mejorar las dietas de las personas que viven en pueblos y ciudades, así como en las zonas rurales pobres, donde la presencia de nutrientes esenciales en el alimento es frecuentemente escaso.
Otra tendencia importante es ver a los países en desarrollo aumentar su participación al 54% del total de las exportaciones pesqueras en términos de valor en el año 2012. Jugando un papel crítico en las economías locales, el 90% de los pescadores son de pequeña escala, y las mujeres representan el 15% de la fuerza de trabajo, una cifra que aumenta hasta el 90% en actividades secundarias como el procesamiento de pescado.
Nubes de tormenta
Junto con las importantes contribuciones a la seguridad alimentaria y nutrición mundial, y el crecimiento económico nacional, los océanos y mares proveen valiosos bienes y servicios ecosistémicos como aire, alimento y agua. Y cerca del 50% del carbono en la atmósfera que se une a los sistemas naturales es asimilado en los océanos y las aguas interiores.
Pero a medida que el sector de la pesca y acuicultura de desarrolla en todo el mundo, las prácticas nocivas y la pobre gestión están poniendo en peligro su viabilidad en el largo plazo. Las tensiones causadas por la actividad humana sobre los sistemas de soporte de vida de los océanos son ampliamente conocidos que han alcanzado niveles insostenibles. La evidencia apunta a la sobre-explotación de los recursos, la contaminación, degradación de hábitats, disminución de la biodiversidad, expansión de especies invasoras, cambio climático y acidificación.
La gobernanza, la gestión y las prácticas deficientes, incluido la pesca ilegal, no reportada y no regulada (IUU), y las operaciones acuícolas ineficientes, y los abusos laborales en las comunidades pesqueras, continúa siendo los principales obstáculos para alcanzar la sostenibilidad en el sector.
“La salud de nuestro planeta, así como nuestra propia salud y el futuro de la seguridad alimentaria dependerá de como tratamos en mudo azul” dijo el director general de FAO, José Graziano da Silva. “Necesitamos asegurar que el bienestar del ambiente es compatible con el bienestar humano a fin de lograr a largo plazo una prosperidad sostenible para todo”.
Casar la conservación con el usos sostenible
Entre los objetivos para el desarrollo sostenible (SDGs) adoptadas recientemente por la ONU para el período 2016-2030, el objetivo sobre los océanos (SDG14): “conservar y usar sosteniblemente los océanos, mares y recursos marinos para el desarrollo sostenible”, ayudará a asegurar que los océanos y mares del planeta sean gestionados sosteniblemente con beneficios compartidos de una manera más justa.
El SDG14 cuenta con 10 metas: regular efectivamente la cosecha y poner fin a la sobre pesca, pesca IUU y prácticas pesqueras destructivas; para hacer frente a los subsidios pesqueros; incrementar los beneficios económicos de la gestión sostenible de la pesca y acuicultura; y proveer acceso a los pescadores de pequeña escala a los recursos marinos y mercados.
El enfoque amplio para la pesca y conservación de los océanos de SDG14 junto con la Iniciativa de Crecimiento Azul de FAO, equilibra la gestión sostenible y socio-económica de los recursos naturales acuáticos con un énfasis en el uso eficiente de los recursos en la pesca y acuicultura, servicios ecosistémicos, comercio, medios de vida, trabajo decente y sistemas de alimentos.
“A través del Crecimiento Azul, FAO mobiliza el apoyo internacional para proveer incentivos y asistencia a los países en desarrollo para que puedan adaptar y aplicar las estrategias de Crecimiento Azul a niveles local, nacional, regional y global para asegurar el compromiso político y la reforma de la gobernanza” dijo Arni M. Mathiesen, jefe del Departamento de Pesca y Acuicultura de FAO.
Mejorando las práctica de cultivo
La mayoría de los esquemas de certificación de pescado se relacionan directamente con el FAO Code of Conduct for Responsible Fisheries, con las guías para el eco-etiquetado en la certificación de la pesca y acuicultura marina y continental. Pero FAO ha dado un paso más con el lanzamiento de la Global Sustainable Seafood Initiative, una herramienta de evaluación comparativa que intenta proveer criterios de sostenibilidad claros y de mayor transparencia en los esquemas de certificación a los largo de toda la cadena de valor de los alimentos de origen acuático.
Es probable que la herramienta ayude a mejorar las prácticas pesqueras y acuícolas, el comercio y la reducción del desperdicio y pérdida de pescado, particularmente durante la cosecha y procesamiento. Hasta un 35%, las pérdida de pescado es casi el doble de los productos cárnicos.
Es probable que el pescado aparezca con más frecuencia en el menú de las naciones en desarrollo y desarrolladas, incrementando el desafío de alimentar a más de nueve mil millones de personas. Pero para aprovechar el potencial de los océanos, los países necesitan adoptar enfoques de gestión sostenible como el Crecimiento Azul y alcanzar los objetivos SGGs establecidos para evitar que el boyante sector pesquero se convierta en un negocio de pescado.
Fuente: The Guardian