miércoles, 7 de diciembre de 2016

Hablando de pesca recreacional en Argentina: mueve aguja económica y requiere gestión cuidadosa.

Pique, pasión patagónica es una nota firmada por Pablo Donadio en el suplemento Turismo del OPágina 12 del 4 de diciembre de 2016 (https://www.pagina12.com.ar/6762-pique-pasion-patagonica) en la que fui entrevistado. Más allá de los "chivos" de más abajo (direcciones de hosterías para pescadores), lo que quiero reflejar es que la pesca recreacional es una actividad con un importante movimiento económico asociado, junto con la necesidad de conservar calidad de ambientes, poblaciones de peces y otros seres vivos nativos y explotar las poblaciones ícticas de manera racional y sustentable. En torno a esto siempre surge la polémica de porqué están esas especies exóticas allí, si es posible exterminarlas y para qué y demás qué otra actividad turística o económica puede reemplazar a la pesca. En una situación compleja, en la que las cuencas hídricas son disputadas por diferentes intereses y usuarios, esas definiciones son importantes.  

Estadísticas de distintas entidades aseguran que la pesca mueve en la Argentina a más de dos millones de personas anualmente. Para algunos referentes es considerado el segundo deporte recreativo más extendido en el país tras el fútbol, y su variante en agua dulce constituye un universo cultural fascinante, generador de un gran impacto en las economías regionales. De noviembre a abril, la temporada se extiende en las distintas regiones con sus atractivos paisajísticos, riqueza natural, complejidad técnica, mayor y menor desarrollo de infraestructura, y reglas no siempre claras. “Hacer una buena mezcla de peces, recursos naturales y factores humanos no es simple, pero sí necesario para conocer nuestro ecosistema y pautar reglas”, dice Marcelo Alonso, docente de la Universidad del Comahue. “Algunos estudios los requiere la provincia, otros la propia universidad y Parques Nacionales”, completa el investigador de Dinámicas de Poblaciones de Peces en la Patagonia. “Soy amante de la pesca, pero más allá de la disciplina en sí, rescato su doble faceta: como recurso renovable y como nivelador social. Recurso porque agua y peces tenemos en cada región, de punta a punta y con ríos de nivel mundial. Y nivelador social por cómo se reparte la plata, cómo la atomiza, desde alquileres y compra de equipos a permisos de pesca, hospedajes, guías, nafta y prestadores que van desde el que te vende el último motor fuera de borda al puestero que prepara la carnada. Todos se interconectan gracias a la pesca”, explica el instructor Diego Flores. Así en lagos, lagunas, ríos y arroyos; desde la orilla, puente o muelle; en canoa, kayak o velero, la pesca atrae a apasionados que sueñan con jornadas donde la trucha y el róbalo, la carpa y el pejerrey, el dorado, pacú y surubí, devuelvan en tamaño y desafío parte de lo invertido. 
Neuquentur
Truchas y otros salmónidos son la gran riqueza de los cursos de agua de la Patagonia.
AGUAS ARGENTINAS Las regiones de las que habla Flores son bien conocidas en el ambiente de la pesca. Una de ellas ocupa a Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos, donde los ríos Paraná y Uruguay son únicos por su calidad. En ellos brillan el dorado, el surubí, el pacú, el pirá pitá y la boga, el gran recurso pesquero que es puntal para muchos de sus pueblos. Otra comprende la provincia de Buenos Aires, con el pejerrey como emblema e ingreso de dinero para las localidades que hacen el invierno gracias a sus lagunas, como el clásico corredor de Ruta 2. Otra región abarca el Centro y el Noroeste, donde la pesca es increíble y el ámbito muy natural, pero aún está fuera de los circuitos clásicos, sin infraestructura ni accesos a topografías de ríos chicos y sierras complicadas. Finalmente, la Patagonia es vista como cuna de la pesca con mosca, y acaso el sitio donde mejor funciona la pesca deportiva, por la calidad de sus servicios, los controles, la cantidad de guías y entidades que trabajan en conjunto, apoyados en el poder adquisitivo y una mayor instrucción que le permiten a cada pescador alcanzar el tope de la disciplina. En todas esas áreas, el mundo pesquero se manifiesta en plenitud, desde ríos y arroyos de acceso libre (un tema espinoso en la actualidad) a complejos que reciben a los visitantes con comidas gourmet, actividades complementarias y desde luego, los mejores cotos de pesca. “Puede estar todo listo para que los pescadores solo nos ocupemos de pescar. Pero el equipamiento, el guía y la técnica no son más del 50 por ciento: siempre hay otra mitad que depende del hombre, de la dinámica del ambiente en ese momento particular”, destaca Flores, que recorrió los principales ríos de Sudamérica donde se pesca el luchador y acrobático dorado, el “tigre de los ríos”.
Turismo Esquel
Aparejos de pesca a orillas del lago Los Niños, cerca de Río Pico, en territorio chubutense.
TESORO, AL NORTE El capital pesquero de la Patagonia no era un secreto para pueblos originarios ni localidades cercanas a cursos de agua. Pero su potencial internacional comenzó a vislumbrarse allá por 1950 cuando la disciplina del fly cast era furor en Estados Unidos y muchos pescadores avezados se deslumbraron con sus ríos y lagos. Así, poco a poco se instaló a la pesca con mosca local, donde las “truchas enormes”, como destacan varios relatos, quitaban el sueño a los viajeros que empezaron a instalarse temporadas enteras hasta hacer de muchos ríos un “point” a nivel mundial. Hoy como ayer, varios cauces y embalsados naturales convierten a la región un imán permanente. Siguiendo la analogía futbolera, hay dos ríos en particular que son el Maracaná o el Camp Nou de la pesca: el Grande, en Tierra del Fuego, con la trucha marrón marina más destacada del planeta; y el Limay Superior, que en su paso por Bariloche y cercanías de Junín de los Andes puede competir en caudal y movimiento económico con el mismísimo cerro Catedral. 
Desde Neuquén, por historia y calidad, los ríos Malleo y Chimehuin, en Junín de los Andes, reciben amantes de la pesca sin cesar. Entre las especies exóticas de valor deportivo en la región se destacan el salmón encerrado y las distintas truchas, mientras las especies nativas más valoradas son la perca y el pejerrey patagónico. En cercanías del Chimehuin, que nace del lago Huechulafquen, la Hostería Paimún (www.hosteriapaimun.com.ar / 02972-491758) ofrece acceso a tres muelles y diversos guías de pesca para salidas el río y el espejo de agua. En todo el curso del río Negro hay muy buenas carpas para pescar con mosca, y un pejerrey patagónico de lomo negro verdoso que alcanza buen tamaño. Por su parte el río Correntoso (Villa La Angostura) y el lago Nahuel Huapi son otros destacados de la Patagonia norte. Varios hospedajes como la Hostería Patagón (www.hosteriapatagon.com.ar / 0294-4825678) ofrecen guías de pesca particulares, como Leo Benzeni (0294154507256), de medio día y día completo con almuerzo para dos ($ 4000 y $ 6000) o Sergio de Mac Fishing (0294-15-4311184), cuyo semirrígido para seis pasajeros ofrece salidas de pesca y playa en Bahía Lynch, por $ 850 la hora. 
Neuquentur
Al acecho de la mejor pesca de la temporada en el dique neuquino de Piedra del Águila.
En Río Negro, en tanto, el paso del Limay por cercanías a Bariloche encuentra una buena propuesta en La Maroma (0294-15-4702399 / Facebook: La Maroma Lodge Villa Llanquin). Estratégicamente en la parte superior del cauce, la hostería ofrece día de pesca para dos personas en $ 4500, con todos los servicios incluidos (hospedaje, traslados, gastronomía regional) salvo los permisos de pesca. 
TESORO, AL SUREn Chubut otros cuatro ríos se destacan por su impronta agreste y rural. Son el Rivadavia, Futaleufú, Corcovado y Pico, los dos últimos una suerte de “máquina del tiempo que te lleva a los años 50”, según algunos pescadores. En su quinta temporada como prestadores de pesca y especialistas en el Pico, Sendero Lodge (www.senderolodge.com / 0297-15-448514), tiene varios programas de pesca que combinan hospedajes, navegaciones, playa y gastronomía. Cerca, en el centro del área de pesca del Parque Nacional Los Alerces y a instancias del río Futaleufú, (www.elaurapatagonia.com / 011-4813-4340) El Aura Lodge ofrece uno de los mejores complejos de Esquel. El paquete de pesca todo incluido para dos (traslados, hospedaje, almuerzo y cena en el bosque o en Huet-Huet gourmet restaurante y guías) ronda los $ 6640 por día. 
Ya en Santa Cruz, al noroeste, grandes lagos esperan repletos de fauna ictícola de consideración. Los Buenos Aires y Pueyrredón son ejemplo de ello, y el lago Strobel el mejor pesquero de trucha arco iris en todo el mundo por su curiosidad biológica: hay muchas y de buen tamaño, gracias a su alimentación a base de un camaroncito anfípodo. Estancia Laguna Verde (www.estancialagunaverde.com / 02954-454216 interno 36), ubicada a 18 kilómetros del lago y con acceso exclusivo a más de 14 kilómetros de costa, armó múltiples paquetes que permiten postear innumerables bahías protegidas del viento y distintos tipos de aguas y fondos. Más al sur, la provincia cuenta con el río que le da nombre, el Santa Cruz, un vergel de truchas arco iris anádromas o steelheads (cabeza de acero), que en vez de comer insectos de agua dulce se alimentan de krill, calamares y anchoas en el océano, lo que les otorga un tamaño y poder físico que es todo un reto para los pecadores “de tribu” a los que no les importa el frío, el viento y las grandes distancias mientras encuentren estas truchas que marcan un estándar pesquero. Allí, la empresa Tres Amigos (www.tresamigosoutfitters.com / 02966-15554999) ofrece varias alternativas que combinan su base de operaciones en el lodge Los Plateados, ubicado junto al tramo más productivo de este río.
El río Gallegos es otro paraíso de estas truchas anádromas, pero marrones. Fly Fishing Dreams (www.flyfishingdreams.com) ofrece paquetes en Bella Vista Lodge para dos personas, con seis días de pesca desde 5250 dólares, y en Las Buitreras Lodge desde 4950. 
También son pasión las truchas marrones en el río Grande de Tierra del Fuego. Aurelia Lodge (www.aurelialodge.com / 02964-15-485133) ofrece el paquete de semana de pesca con todo incluido desde la llegada al aeropuerto al regreso, entre 2500 y 3390 dólares, dependiendo los días de temporada.
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El lanzamiento, un primer paso fundamental para engañar al pez en la técnica de fly cast.
PÚBLICO Y PRIVADO El crecimiento que provocó la aparición o readaptación de hospedajes casi en exclusividad para la disciplina en la Patagonia sur ha despertado en algunas asociaciones nacionales duras críticas por considerar una indebida apropiación de tramos de ríos. “Hay muchos propietarios de estancias y campos ribereños bien organizados como en Junín de los Andes, a instancias del Chimehuin. Ellos dicen que al cercar los ingresos están cuidando los ríos porque es poca y cuidadosa la gente que pasa, que en general son extranjeros y pagan la friolera de cinco a siete mil dólares la semana, algo imposible para el 99 por ciento de los pescadores. Desde la asociación tenemos un visión muy diferente de lo que debiera ser el uso de un recurso que es de todos, pero ellos no son nuestros enemigos ni vamos a discutir la propiedad privada, simplemente creemos que es una falacia decir que solo la gente con dinero es la que puede garantizar el cuidado del ecosistema”, afirma Daniel Bebebino, vicepresidente Asociación Argentina de Pesca con Mosca. “El problema central está en la laxitud de los estados provinciales y municipales, que en vez de respetar los ingresos públicos, mantener la cartelería, tener limpio los accesos, etcétera, miran para otro lado”, agrega uno de los encargados de confeccionar el Reglamento de Pesca Deportiva Continental Patagónica, que puede descargarse desde su web (www.aapm.org.ar) junto a otros artículos de educación y difusión. Otro gran conflicto surge en torno a las represas, las construidas y las por venir. “Se entiende que hay que buscar un equilibrio porque la energía es necesaria para el desarrollo de las poblaciones, pero como la venta es directa, en el momento, se manipulan los cauces subiendo y bajando su caudal, lo que ha generado verdaderos desastres ecológicos”, completa Bebebino. Además de sus buenas truchas, el río Santa Cruz es un ejemplo del río público. Si bien hay hospedajes, allí se puede frenar y pescar sin problemas. Un caso intermedio es el río Gallegos, que a lo largo de su cauce tiene estancias privadas pero también muchas bajadas públicas. El otro extremo lo marca el río Grande de Tierra del Fuego, cuyo cauce está prácticamente privatizado. La complejidad de acceso se pone de manifiesto allí, al igual que el cuidado de los recursos. 
Turismo Esquel
Inmersión total con la técnica del floating en las cercanías de Cholila, Chubut.
Tanto Bebebino como Flores y Alonso, coinciden en que se debe cuidar el recurso, pero no especialmente de pescadores aficionados. Un caso emblemático en otra región, pero que marca tendencia, es el río Dulce de Santiago del Estero, cuyo potencial biológico podría llevarlo al número uno del planeta para la pesca de dorados. “Pero es el sumidero de los ingenios tucumanos, le sacan agua para la soja que además se llevó bosques nativos, y por si fuese poco en 2002 las autoridades provinciales lo cortaron con 40 grados de calor, matando toneladas de peces por kilómetros”, cuenta Flores. La Universidad del Comahue, que trabaja en común con profesionales del Centro de Ecología Aplicada Neuquén (CEAN) en la pesca de la Patagonia, está tratando de avanzar con pescadores sobre varios aspectos para no padecer después. Uno de esos temas es la siembra furtiva de nuevas especies, como es el caso de la carpa o las mojarras que ponen en peligrosas para las dinámicas de esos cauces.


MODALIDADES AUTORIZADAS

En los ríos y arroyos, incluyendo sus nacientes y/o desembocaduras en lagunas y/o lagos y hasta 200 metros en ambas costas de estos, deben liberarse todos los peces que se pesquen. Solo es posible el retiro en condiciones excepcionales, por las que debe consultarse el Reglamento Patagónico. El mismo explicita los ambientes provinciales donde se hacen excepciones, pero señala solo tres modalidades de pesca: 
  1. Spinning, bait casting y tarrito, que advierte la utilización de un señuelo artificial de cualquier tipo, en el que el peso para el lanzamiento está dado por el señuelo u otro adminículo (plomo, boya) y no por la línea. 
  2. Mosca o fly cast, donde el señuelo está unido a una línea especial para mosca o cola de ratón lanzada por una caña apropiada y cuyo peso para el lanzamiento está dado por la línea y no por el señuelo. 
  3. Arrastre o Trolling, en que el señuelo artificial es arrastrado desde una embarcación (con o sin motor).


DATOS ÚTILES