domingo, 7 de octubre de 2018

Ser pescador artesanal en Argentina: una profesión de riesgo... o una profesión en riesgo?


Resultado de imagen para emoticon enojadoHablando de pesca ahora, comparto interesante artículo del diario La Capital de Mar del  Plata, firmado por María Aguirre. Vean ustedes aquí cómo se expresa la problemática del pescador artesanal de la costa argentina, casi calcado de la situación de los pescadores artesanales de la cuenca del Paraná. El problema es la actuación de empresas o barcos más grandes, la falta de regulaciones, la falta de fiscalización, las dificultades para comercializar... para quienes no vivan en Argentina, la Subsecretaría de Agricultura Familiar mencionada en la nota no existe más... es decir que al parecer no hay quien nuclee al sector.

En resumen: la falta de políticas públicas que protejan al sector más vulnerable producirá casi seguramente la desaparición de ese sector, que deberá ir a trabajar de otra cosa a los cinturones suburbanos de las ciudades más grandes, ya pobladas de gente con diversos oficios que deben abandonarlos por falta de valorización de esos trabajos.


Los pescadores artesanales corren peligro de extinción

Son los primeros que sufren las consecuencias de una excesiva explotación de mares y ríos, que ponen en riesgo la sustentabilidad de los recursos pesqueros.
Pescadores en plenas tareas. Foto: Télam/ Carlos Cermele
por María Aguirre
Los pescadores artesanales de la costa argentina subsisten en la periferia de un sistema que los condena a la informalidad, que los corre de sus territorios de origen a medida que avanza el desarrollo turístico y que niega su derecho histórico y cultural a conservar un oficio heredado de generaciones anteriores, con técnicas que no depredan la fauna ni agreden el ecosistema.
Todos los días, sin francos ni feriados, Rodolfo Morales empuja su lancha de 6 metros de eslora sobre el agua fangosa y sale con las redes a probar suerte en la Bahía de Samborombón. “Las vacaciones nos las impone el mal clima o alguna rotura de motor”, sonríe resignado.
Ayer volvió sólo con dos cajas: lisas, corvinas y palometas. Una pobre recompensa, lejos del ideal de diez o quince cajones que justifican los 100 litros de combustible que se necesitan para salir a pescar, explica este hombre de 54 años, padre de tres hijas, que en el 2008 debió dejar su ciudad natal, Chascomús -cuando “prohibieron y corrieron” a los pescadores artesanales-, mudarse a Pipinas y aprender sobre mareas, a la altura de las desembocaduras del Samborombón y el Salado sobre el Río de la Plata.
“No podemos pescar en invierno porque unas 30 embarcaciones de Mar del Plata vienen por la corvina rubia y negra, se meten en la zona costera y arrasan con todo, se llevan puestas las redes nuestras”, se queja sobre el sistema de arrastre de esos pesqueros, uno de los más dañinos e invasivos del ecosistema.
La llegada de días más cálidos y largos renuevan las esperanzas de Morales y alivian el mal trago que sufrió su cooperativa, Coopechás, fundada en el 2010 entre seis familias, que llegó a vender 9.500 kilogramos de pescado fresco durante la Semana Santa del 2012 en los mercados populares de La Boca, Villa Carbonilla, Chacarita, villa 11.14 y Barracas, a un precio que no llegaba a la mitad de lo que entonces se pagaba en pescaderías y supermercados.
Víctima de una estafa en la renta a 10 años de un terreno, Copechás perdió dos cámaras frigoríficas, una planta de fileteo y una pequeña fábrica de harina de pescado, retenidas ahora por el dueño del predio que dijo desconocer que su propiedad había sido subalquilada.
“Los permisos de pesca los tienen los frigoríficos y Prefectura no se mete con ellos; por eso muchos pescadores prefieren trabajar para las empresas y no tener problemas para salir a pescar, aunque les paguen mucho menos de lo que podrían ganar por su cuenta”, relató Morales y detalló que los marplatenses pueden cargar alrededor de 2.700 kilogramos de corvina rubia por embarcación, que venden a 11 pesos el kilo a los frigoríficos.
La cadena de frío necesaria para el traslado del pescado y la logística de venta son algunas de las mayores dificultades de los pescadores artesanales, además de que los dos puertos privados de la zona, el Virgen de Luján y el Salado, les prohíben los amarres y las descargas. “Cambian los gobiernos, pero la pesca siempre está manejada por las mismas manos”, deslizó Morales y mencionó con nombres y apellidos la sociedad político-empresaria que controla permisos, cuotas y ventas de pescado en la provincia de Buenos Aires.
“Los dirigentes no entienden que no se trata sólo de un permiso de pesca, sino de toda una vida dedicada a esta actividad y de la comida en la mesa de las familias”, insistió.
Como ejemplo de la paradoja, en Chacomús, unas 22 familias viven de la pesca artesanal en forma ilegal porque están prohibidas en las 7 lagunas de la zona. Por un cajón de pejerrey ganan unos 2.000 pesos, pero no pueden venderle a los restaurantes de esa zona turística. También eso les está vedado, aunque el filet se destaca en los menúes como la especialidad de la casa, a precios que no bajan de los 150 pesos.
“A alguien les compran, ¿no?”, se preguntó Morales, entusiasta de la idea de que por fin los pescadores artesanales se den cuenta que deben unificar esfuerzos en una asociación que le dé peso de negociación al sector.
“El filet de lisa en Verónica (ciudad distante a 15 kilómetros de Pipinas) cuesta 90 pesos, pero a nosotros no nos dejan venderlo ahí, entonces lo trasladamos en camionetas con barras de hielo hasta Buenos Aires y aún así, con ese gasto, podemos venderlo a 50 pesos”, graficó.
Rodolfo recordó con nostalgia la creación de la Dirección Nacional de Pescadores Artesanales, durante la gestión del dirigente social Emilio Pérsico al frente de la subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación y reivindicó la idea del gobierno kirchnerista de “ayudar y formalizar a los pescadores desde Magdalena hasta Mar del Plata, capacitarlos y extender esa organización a los compañeros del litoral”.
La pesca artesanal marítima es la de mayor relevancia económica, con una plataforma continental de 769.400 kilómetros cuadrados y una rica fauna ictícola, donde se disputan grandes intereses entre la soberanía nacional, el derecho a fiscalizar, la pesca industrial y la pesca a pequeña escala, junto a la sustentabilidad del recurso.
“La pesca es como el juego de azar: casi siempre perdés y alguno que otro día te sacás un premio grande”, resume Pablo Bustos, referente de la Asociación de Pescadores Artesanales de la ría de Bahía Blanca y quien vive desde hace 33 años exclusivamente de la captura de pescadillas, corvinas, palometas y gatuzos.
Padre de seis hijos, Bustos integra un grupo de 30 hombres que salen con sus lanchas a esas aguas, un estuario formado por el ingreso del mar a la cuenca de un río, donde este año se registró “la peor pesca de los últimos diez”.
Los pescadores artesanales son los primeros que sufren las consecuencias de una excesiva explotación de mares y ríos, que ponen en riesgo la sustentabilidad de los recursos pesqueros, con la captura a gran escala de barcos de gran porte que intrusan el límite entre las millas 12 y 201.
Además de alterar el ecosistema, la depredación de las aguas dejó en los últimos años al borde del colapso algunas de las principales especies comerciales y quebró la estabilidad económica de los pescadores de baja escala.
“La pesca es mínima y a veces nula, tenemos que hacer hasta 60 kilómetros para encontrar peces; estamos en una situación desesperante; se acumulan los impuestos sin pagar y se hace difícil mantener una mesa digna”, insistió Bustos y pidió al gobierno que “se haga cargo en forma urgente” de la situación de los pescadores porque no tienen “a quién recurrir”.
La rotunda merma de peces tiene su origen en la contaminación que ocasionó el funcionamiento del Polo Petroquímico de Ingeniero White, por lo que en el 2010 la asociación presentó una denuncia judicial y exigió, por un lado, que las empresas realicen inversiones para la recuperación del agua, y, por el otro, que el municipio deje de direccionar los desechos cloacales a la ría.
Los trabajos de dragado también ahuyentaron a los peces, que no viven en esas aguas, sino que hacen su paso por la ría entre septiembre y abril de cada año.
“Vacían el sedimento dragado en zonas de pesca o en sus adyacencias y eso hace que el fondo cambie dramáticamente y que sepulte en minutos la flora y fauna; el continuo depósito de desechos creó bancos donde no los había y eso afectó la normal migración de especies que entraban a la ría en distintas épocas del año y ya no lo hacen”, explicó Bustos.
Como la captura del camarón y del langostino tiene sus “altibajos”, los pescadores artesanales se fueron acostumbrando a ganarse el día con pescadilla, corvina, gatuzo, pejerrey, lenguado, lisa y palometa, entre otras especies, pero en los últimos años cada vez es menor la variedad de peces que entran a la ría.
Los llamados pescadores artesanales no sólo deben lidiar con los magros resultados económicos que les da actualmente la pesca, sino también con la competencia desleal de embarcaciones ilegales y con el poder de acción de pesqueros más grandes, o con propias factorías a bordo, que trabajan asociados a frigoríficos de la costa.
“En Monte Hermoso, por ejemplo, de 120 embarcaciones, sólo 20 tienen los permisos en regla”, graficó Bustos, para quien la situación es “grave” y la ecuación por lo general revela que -en algunas zonas de la costa argentina- la cantidad de pescadores ilegales es cinco o seis veces mayor a la de quienes están autorizados.
Advirtió que Prefectura “o no tiene los medios para controlar, o no tiene voluntad” y aseguró que, cada tanto, esa fuerza se “ensaña” con las lanchas chicas y las “vuelve locas con controles”.
Otra de las dificultades pasa por los permisos de pesca. Los pescadores artesanales trabajan en aguas fiscalizadas por la provincia y deben renovar sus autorizaciones anualmente.
“Los permisos son una herramienta de apriete”, denunció Pablo y advirtió sobre cierto “manejo discrecional” de las autorizaciones, casi siempre atado a los “vínculos” que los intendentes tienen con empresarios locales.
Casi en el extremo sur de la provincia de Buenos Aires, en la Bahía San Blas del partido de Patagones, los pescadores artesanales perdieron en el 2008 su derecho histórico de pescar.
Un fallo judicial desoyó entonces el legítimo interés de los pescadores, fundadores de la villa a principios del siglo XX y quienes hasta entonces desarrollaron su actividad en forma sustentable, con apenas una participación de 16 embarcaciones de captura y durante sólo dos meses al año, entre octubre y diciembre.
El peso económico del sector turístico avanzó sobre la pesca artesanal y congeló su práctica, pese a que sólo era desarrollada con redes agalleras de fondo, dirigidas a una única especie, el gatuzo.
En Bahía Anegada, por ejemplo, los desembarques totales no alcanzaban en promedio el 2 por ciento de la captura de gatuzo en todo el país, pero la actividad sostenía la economía de todo un año de los pobladores locales.
Paradójicamente, en los últimos años se multiplicó la actividad hotelera en la región, con una fuerte impronta en pesca deportiva y esparcimientos náuticos. Las aguas están prohibidas para los pescadores artesanales, pero no para las lanchas de turistas y visitantes.
De hecho, desde hace más de una década, Bahía San Blas recibe cada Semana Santa un millar de pescadores deportivos que participa de un concurso de seis horas, que premia a los ganadores con autos cero kilómetros, de acuerdo al peso de su pesca. En esa época, las 3.500 plazas de alojamiento de la bahía están ocupadas.
(*): Del equipo de investigación de la agencia Télam.

Desovillando el ovillo: porqué no despega la acuicultura en Argentina?

Resultado de imagen para artemia salinaAquí va un artículo publicado en Panorama Acuícola Magazine, de septiembre-octubre  de  2018. Aún cuando se trata de una muy aproximativa idea general de la autora (Artemia es nombre de chica, aunque tal vez este sea un seudónimo ingenioso) no aplicable a un país en particular, para Argentina bien vale pensarla. 

Desde hace varios años se habían venido intentado diversas iniciativas, que ustedes pueden conocer a través de las distintas entradas de este blog. Incluyeron planes estratégicos, conformación de mesas sectoriales, colaboración interministerial, coordinación entre las distintas provincias y el estado nacional, entre otras cuestiones. Se intervino también desde las universidades y el CONICET, fundaciones y Clusters, organizaciones no gubernamentales y actores privados. Se puede pensar, y así lo hacen algunos colegas, que eso no sirvió de mucho, mirando simplemente los números de la producción nacional. Debió haberse hecho otra cosa, dicen los colegas, y tal vez tengan parte de razón. Lo que nunca estuvo allí fue el interés de inversores dispuestos a meterse en la actividad.

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A día de hoy, lo construido de esta forma no deja ver resultados concretos positivos y  traducibles en toneladas de pescado llegando al mercado (excepción hecha para el pacú). Lo avanzado se puede atribuir a la tozudez de funcionarios que no responden al perfil que dice la nota, a técnicos que se han echado al hombro la tarea de trabajar en condiciones poco favorables y a contrapelo de políticas públicas orientadas a otras cosas, a científicos que siempre creyeron en que lo que hacían aportaba al crecimiento acuícola y a productores e inversores que siguieron apostando a eso. Cada uno de estos actores tiene también sus cuestiones, no vaya a creer que todos somos buenísimos y hermanos de lucha, no...

Resultado de imagen para emoticon pez cara enojadaEn los últimos tres años lo construido de esta forma no ha hallado respaldo a nivel de estado nacional, que sería el responsable de poner a andar la ley de desarrollo acuícola. Nunca se terminó de reglamentar la ley, nunca se definió el presupuesto para su operativización, desapareció la Dirección de Acuicultura (luego el Ministerio de Agroindustria pasó a ser una secretaría, con lo cual lo primero es casi un detalle). En resumen, la acuicultura no está en el radar, en las ideas de desarrollo, en los deseos ni en las previsiones de ninguno de los políticos del gobierno nacional, pero tampoco lo está entre quienes pueden o quieren invertir por fuera de la especulación financiera. Y si el Mercado no pide...

Resultado de imagen para ovilloY se ve en el mapa del desarrollo nacional en dónde hay movidas, quiénes alientan,  ayudan, encabezan... para mí, pocos: algo en el NEA, algo en Patagonia norte (al menos una de las provincias norpatagónicas lo hace, la otra no...), algo allá en el extremo sur ... Se hace difícil sostener este blog cuando no hay noticias, novedades, cosas para mostrar que merezcan ser compartidas.

En fin, aquí les comparto la nota de Artemia Salinas, ojalá sirva para que, cada uno en la realidad que le toca vivir, pueda preguntarse qué hacer...

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viernes, 14 de septiembre de 2018

Posibilidades de cultivo de bivalvos en la bahía de San Antonio, provincia de Río Negro


Pasa poco, pero pasa... como dice la canción de Silvio Rodriguez... Es una buena noticia esta para la acuicultura argentina y sobre todo patagónica. Vaya una felicitación pare el amigo Víctor Fernández, que supo transitar los caminos acuícolas de la zona andina, algunos años ha... Esta nota fue publicada en la página del Ministerio de Agricultura de Río Negro.

Pescadores artesanales muestran interés en cultivar mejillones y ostras


Durante 4 años, el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS) acompañó a estos pescadores en la investigación sobre la posibilidad de cultivar mejillones y ostras planas en la Bahía de San Antonio.
Los resultados que obtuvieron fueron alentadores por lo que hoy, en la sede del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, cuatro integratnes de este grupo de pescadores junto al biólogo del CIMAS Víctor Fernández, presentaron los avances alcanzados al titular de la cartera, Alberto Diomedi y su equipo de trabajo.
“Este trabajo de investigación viene realizándose hace 4 años en la Bahía de San Antonio ante una iniciativa de los mismos pescadores. Ellos se acercaron y nos propusieron cultivar en la Bahía, que tiene mala fama por las posibles amenazas de contaminación: por perforación de pozos ciegos, Alpat, pila de metales pesados y, el Puerto, entre otros”, explicó Fernández una vez concluida la reunión.  
“El primer paso fue buscar un sitio que no tuvieran posible agentes de contaminación. Y lo encontramos en el sector que está hacia el este del Puerto, que se llama La Cuadra, más allá de Punta Perdices. Hicimos un año de seguimiento de las característica ambientales y encontramos que no existía contaminación. La zona es sanitariamente apta”, agregó.
“El segundo paso fue probar que la zona era oceonográficamente apta, que tuviera profundidad y corriente estable. Entonces logramos encontrar lugares aptos para el cultivo, que los pescadores conocen como pozones. Ahí hicimos el cultivo suspendido con semillas que nos entregó el CRIAR (Criadero Patagónico de Especies Marinas). Lo que logramos es tener mejillones adultos en etapa cosechable después de casi 20 meses de cultivo. Es decir, tuvimos éxito”.
“Actualmente no hay bancos de mejillones en la Provincia que estén en explotación. Esta es una posibilidad que observamos como una forma de repoblar bancos y de acceder a un mercado que se está perdiendo, ya que casi todo el mejillón que está en oferta viene de Chile. Todo este trabajo apunta a una etapa comercial. Pero primero debemos resolver la producción de semilla en un volumen importante”, finalizó Fernández.   
Desde el Gobierno Provincial se acompañó la iniciativa de los pescadores costeando un viaje que estos hicieron al vecino país de Chile para interiorizarse sobre artes de pesca y comercialización.
“Pensamos seguir acompañando esta investigación ya ahora, en su etapa más productiva y comercial”, aseguró Diomidi quien felicito a los pescadores por intentar buscar alternativas de diversificación.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Probióticos para pacú: un proyecto de la UNNE y CONICET, remontando la corriente

Resultado de imagen para logo unneEn estos tiempos en los que asistiremos posiblemente a la desaparición del Ministerio de Ciencia y Tecnología argentino, en cuyo ámbito se impulsaron muchas iniciativas en torno a la acuicultura, deberemos aplicar la filosofía expresada por el maestro Eduardo Galeano: "hay que dejar el pesimismo para mejores tiempos"...
En los últimos años ha sido difícil hallar noticias relacionadas a la acuicultura para ir llevando adelante el blog, ya que parece que el avance es lento, disperso, poco cohesionado. Como sea, en otros ámbitos se sigue trabajando. Esta entrada cuenta algo de eso, esta vez en el ámbito de la Universidad Nacional del Nor Este (UNNE), a propósito, otro de los sectores golpeado por el proyecto económico del gobierno nacional, este de la universidades públicas. Veamos pues qué hacen los colegas...


La UNNE busca favorecer la elaboración del Pacú, el pez más producido en la acuicultura argentina


La UNNE busca favorecer la elaboración del Pacú, el pez más producido en la acuicultura argentina
Una investigación realizada en colaboración entre el Instituto de Ictiología del Nordeste (INICNE) y la Cátedra de Microbiología, ambos de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, y el Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA-CONICET) logró mejorar parámetros biométricos de las larvas de pacú mediante la administración de una mezcla probiótica autóctona. Los probióticos son una alternativa novedosa a los antibióticos y podrían favorecer la producción del Pacú, el pez más producido en la acuicultura argentina.
                                  
La captura de pesca está disminuyendo desde hace más de dos décadas, mientras que se espera que el consumo mundial de pescado aumente hasta 2030. La brecha generada se proyecta cubrir mediante incrementos en la acuicultura.
 
El Pacú (Piaractus mesopotamicus), es una especie de pez nativa del río Paraná y la más producida en la acuicultura argentina. Pero en los últimos años su producción se estancó, probablemente debido a los déficits de los animales para el engorde y la reproducción.
 
A nivel mundial, los antibióticos se utilizaron como factores de crecimiento para aumentar la productividad en acuicultura pero organizaciones mundiales prohibieron el uso de los mismos como promotores del crecimiento en animales para consumo humano, lo que generó la necesidad de nuevas estrategias para aumentar la productividad, entre ellas los probióticos.
 
Un probiótico es un complemento microbiano vivo que tiene un efecto beneficioso sobre el animal que lo consume. Actúa modificando los microorganismos del medio ambiente o los asociados al huésped, estimulando la respuesta inmune de los animales y/o mejorando la calidad de su medio ambiente. Además, asegura un mejor aprovechamiento del alimento o incrementa su valor nutritivo.
 
Investigadores del Instituto de Ictiología del Nordeste (INICNE) y la Cátedra de Microbiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias, pertenecientes a la UNNE y el CONICET, y del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA-CONICET) en la Provincia de Tucumán, se encuentra trabajando en el área de probióticos para piscicultura hace más de una década.
 
El grupo aborda 3 líneas de estudio: el aislamiento, la identificación y la evaluación de propiedades benéficas de microorganismos autóctonos del tracto digestivo de peces nativos de nuestra región.
 
Los resultados obtenidos en los estudios permitieron a los investigadores obtener ocho cepas bacterianas autóctonas de pacú potencialmente probióticas y que son capaces de mantenerse vivas en el medio ambiente en el que se encuentran las larvas de peces durante su cultivo y en la suspensión del alimento vivo con el que se las alimenta.
 
Finalmente, de estos resultados surgió el diseño de un producto probiótico multicepa y la evaluación de su efecto sobre los parámetros biométricos de las larvas de Pacú en sistemas de cultivo intensivo.
 
La premisa de los investigadores era corroborar si  la administración de un probiótico multicepa mejoraba los parámetros biométricos de las larvas de Piaractus mesopotamicus.


El efecto de la administración de los probióticos se evaluó en tres etapas distintas: durante los primeros cinco días de vida, desde el día de vida 5 hasta el 15 y durante todo el experimento (primeros 15 días de vida). Un grupo sin administración de microorganismos se usó como control.
 
De acuerdo a lo observado en los ensayos, el probiótico genera incrementos del peso medio, la supervivencia y la biomasa en dos de las tres etapas evaluadas, según explicó el doctor Marcos Gabriel Guidoli, uno de los investigadores a cargo del estudio.
 
Comentó que en la literatura sólo unos pocos artículos describen probióticos capaces de aumentar los parámetros biométricos. Además, agregó que no hay investigaciones previas que indiquen la mejora de los parámetros biométricos de Piaractus mesopotamicus, mediante la administración de probióticos autóctonos.
 
“Los resultados del presente trabajo nos permitieron concluir que el uso de la fórmula probiótica multicepa, a la cual denominamos "MIX", incrementaría la supervivencia, el peso medio y la biomasa producida dePiaractus mesopotamicus en sistemas de producción intensiva” resaltó el doctor Guidoli.
 
Sostuvo que los resultados observados no sólo aumentarían la producción nacional al apoyar un incremento de dos factores importantes de productividad biológica, como el crecimiento y la supervivencia, sino que también alentarían a otros inversores a participar en un emprendimiento que se tonaría aún más rentable.

lunes, 20 de agosto de 2018

La piscicultura norpatagónica tiene un nuevo actor: empresa producirá trucha arco iris en Piedra del Águila

Hola Navegantes, de vuelta a compartir información acuícola de lo que pasa en nuestro país, traigo esta nota del diario Río Negro, que habla de una buena iniciativa. Se trata de la radicación de una empresa que producirá trucha arco iris en el embalse de Piedra del Águila, poniendo además a funcionar la planta de procesamiento de pescado construido por la provincia de Neuquén en esa localidad. Buenas perspectivas tiene esto, me parece...
Y dice:


Nuevos inversores apuestan a las truchas neuquinas

Una empresa chilena presentó un proyecto para la producir, faenar y exportar truchas neuquinas. Por otra parte, el lunes se adjudican las obras para la finalización de la construcción de la planta de faena en Piedra del Águila.


La trucha neuquina vuelve a nadar hacia mercados externos y mueve con firmeza sus aletas. Una empresa chilena con 25 años de trayectoria en la producción, comercialización y tratamiento de truchas presentó una propuesta de inversión para potenciar la acuicultura de la provincia. Los inversores, pretenden poner en valor el lago Piedra del Álguila, en el que nunca se hizo una producción a gran escala.
Según relataron desde el Municipio de Piedra del Águila, la empresa cuenta con amplia experiencia en el rubro. Tiene circuitos comerciales armados y en Perú, hace seis años, llevan adelante un proyecto como el que quieren hacer acá.
Marcelo Ortíz, intendente a cargo de Piedra del Águila relató que la semana pasada estuvieron reunidos con los empresarios que le presentaron la propuesta y están esperanzados con que comience el desarrollo de la piscicultura en el pueblo.
“La empresa está muy interesada en invertir en la zona y está decidida a hacerlo. Más allá de la planta que está en Piedra del Águila, quieren avanzar. Esto le dará arranque a nuestro pueblo acuícola, epicentro de estas plantas. Son industrias muy importantes para nuestro desarrollo”, dijo Ortíz.
Según se informó se trata del engorde de una trucha más grande que la trucha del tamaño de plato que se cría actualmente para el mercado local. “Estamos en el orden de las 600 toneladas al año de producción. Lo que se pretende producir es una trucha de dos kilos para otros mercados. Ellos tienen acuerdos con el mercados canadiense, estadounidense, japonés y ruso”, dijeron desde la municipalidad.
Desde el Ministerio de Producción no quisieron dar detalles sobre los inversores chilenos, pero comentaron que hace un tiempo trabajan en el desarrollo acuícola a partir de una ley provincial. En este sentido, el lunes, adjudicarán a una empresa local la obra para terminar la planta en Piedra del Águila.
Este establecimiento ya está en obra y caminará en paralelo si se concreta el desembarco de los nuevos inversores. En este caso, se dedicará al procesamiento, faena y enfriamiento de la producción de los salmónidos en Piedra del Águila.
Lo que se hizo fue financiado con aportes del gobierno provincial y nacional y ya se avanza en el último tramo de inversión. “El 4 de junio firmamos el contrato y quedará adjudicada, a una empresa local la obra civil faltante para terminar la planta. En paralelo se avanzará con el equipamiento. A su vez, a fin de año tiene que estar todo concluido para empezar a funcionar”, dijo Julián Cervera gerente general de Centro PyME-Adeneu.
8.000
toneladas de trucha por año es la capacidad de carga que tiene el lago de Alicurá y el de Piedra de 9.000 toneladas.
La planta en marcha
La provincia construye la planta de faena y procesamiento de pescado de Piedra del Águila en inmediaciones de lo que fue la villa temporaria donde vivieron los empleados que construyeron la represa.
La planta se licitó el año pasado y va a ser operada por la empresa Salmon Trout. Tiene una capacidad de faena de 3.000 toneladas al año, que es lo que se faena a nivel nacional. La idea es que los inversores la puedan operar y hagan producción, por lo que se avanza en la concesión para darle disponibilidad en el Lago Alicurá para que empiecen.
“Hay una faena acotada que en los últimos años se mantuvo en volúmenes mínimos, sin mayor producción. La idea es sumar actores grandes que produzcan en volumen, calidad y sanidad, porque debemos mantener el status sanitario de la región, que es nuestro principal activo y llegar al mundo con un producto de calidad premium”, dijo Julián Cervera gerente general de Centro PyME-Adeneu.
La planta cuenta con todas las habilitaciones para poder exportar. En el país se producen unas 3.500 toneladas, entre agua dulce y salada y Neuquén se están produciendo 1.5